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sábado, 24 de mayo de 2014

DESNUDO



Se te cayó la máscara,

el disfraz que te daba apariencia de honorable,

la que disimulaba tus miserias,

el pretexto para tus fechorías.

Se te perdió la coraza,

la que protegía y a la vez gangrenaba tus debilidades,

el peto que te vestía de digno,

la armadura que te llevaba al matadero.

Se te olvidó el título,

la frontera que te protegía de los otros,

la distinción que te hacía creer diferente,

el horno en el que incinerabas tu humanidad.

Desnudo, erguido, tú,

caricatura de lo que fuiste,

retrato fiel de un hombre.

Desnudo, ligero, libre.

 Viejo desnudo al sol es una obra del artista Mariano Fortuny.

jueves, 22 de mayo de 2014

CARTA A RUBÉN


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Querido amigo Rubén, te escribo a ti como podría hacerlo a cualquiera de las otras personas que como tú sois jóvenes y os enfrentáis a una enfermedad tan puñetera y discapacitante como es la esclerosis múltiple, algunos recientemente diagnosticados y otros que ya lleváis conviviendo con ella bastantes años. Ayer manifestabas tu desazón por las malas expectativas que parecen abrírsete para el día de mañana, yo te respondí que te comprendía y revelaba la distancia existente entre tu situación y la mía, tú eres aún joven, yo ya soy un adulto (me resulta extraño llamarme así) que empieza a encarar una parte final de esa adultez; tú aún trabajas, yo ya me tuve que jubilar y aceptar por lo tanto esa situación; tú tienes una hija de muy corta edad, yo tengo hijos que ya han entrado en la juventud; tú manifestabas tu inquietante incertidumbre, yo intenté comenzar mi argumentación para calmarte con una paradójica, para ello, afirmación: he aceptado una cosa ya, yo no tengo futuro. Te decía que, sin embargo, esa convicción me genera tranquilidad. Habiendo renunciado a algunos sueños y aspiraciones de mi época joven he perdido también la inevitable ansiedad y estrés que ellos suponen. Te decía: no tengo futuro pero sí tengo por delante un presente continuo, un presente que de una u otra manera he de llenar. Esa pérdida de futuro no supone renunciar a hacer aquello que te llena y gratifica, al contrario, es una invitación a hacerlo ya, hoy y a continuar haciéndolo en el nuevo hoy que será mañana, no es renunciar a la posibilidad de construirte en lo que te gustaría ser años más tarde, significa ponerte a hacerlo ya, hoy, en este presente continuo que se abre. Puntualizo: no sé lo que podré o no hacer mañana, es posible que tenga que adaptarme y readaptarme las veces que sean, es posible que ese mañana me obligue a renunciar a algunas formas pero no al proyecto porque esos cambios me habrán hecho cambiar la perspectiva, dónde sitúo el foco. Estoy hablando del proyecto del tipo de persona que quiero ser, no del tener o del aparentar; estoy hablando del tipo de personas que quiero hacer a mi alrededor no de las que quiero adelantar o pisotear. Te aseguro que ese cambio de perspectiva te hace más feliz, es muy posible que la evolución de tu enfermedad no llegue hasta el extremo de obligarte a replantearte eso pero yo te invito a que lo hagas ya. Desperdiciamos la vida en estupideces sin aprender a vivir el momento y fijarnos en lo esencial. Malgastamos el tiempo y sólo cuando le vemos las orejas al lobo intentamos apresurarnos a desprendernos de los lastres que hemos ido acumulando con el paso de los años y no siempre es posible.

Eres joven, llevas años con esta enfermedad y te encuentras razonablemente bien, yo ya ves como estoy, con el cariño que me tengo por los años que he convivido conmigo, diría que hecho una piltrafilla. En el tratamiento de la esclerosis múltiple los últimos cinco años han sido mejores que los cinco anteriores y estos que los anteriores. La ciencia avanza y lo hace en progresión geométrica, no aritmética, los años venideros multiplicarán sus avances y yo no dudo que tú los vas a disfrutar, te van a llegar esos avances y lo van a hacer cuando todavía serás joven y cuando tu cuerpo todavía estará receptivo a ellos. Tu cuerpo aguantará, ten confianza en ello, te corresponde ahora que también lo haga tu mente. Te digo que tengas confianza, no te puedo decir que tengas la certeza de que todo será maravilloso. Esa certeza no existe para nadie, tenga esclerosis múltiple o no. Ten confianza en que llegarán, más pronto o más tarde, noticias buenas, aguárdalas con el Carpe diem como estandarte, ríete de los achaques y también de la esclerosis, es sano, aguarda sonriendo y jugando, revístete de humanidad, es lo único que vas a necesitar para enfrentarte a la vida, esta a veces muerde pero también besa. Deja que lo haga.

viernes, 9 de mayo de 2014

SER


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¿Quién eres? ¿Quién soy? Raramente nos hacemos esta pregunta, quizás porque temamos su respuesta, quizás porque estemos demasiado seguros de ella, porque consideremos inútil hacerla, porque no sepamos donde encontrarla. A veces la vida te lo muestra y lo hace cuando ya es tarde y no siempre te gusta lo que enseña y prefieres continuar bañándote en el engaño. Pero lo quieras o no la pregunta continúa ahí:

¿Quién realmente eres?

El que quedaría si desapareciese de pronto todo lo que tienes. Esa imagen desnuda que se ofrece de ti cuando desaparece todo lo que te recubre y oculta, aquello que te engalana hasta distorsionar tu figura y mostrar de ti un simple simulacro.

El que se muestra si ignoramos los títulos y nombramientos que posees y los que presentas antes de ti mismo. Las dignidades ganadas en los despachos y pasillos y que borran tu pasado para convertirte en un satélite girando alrededor del poder sin espacio ni tiempo que lo identifique.

El que reflejan los otros, no la figura que aparece ante el espejo y que a menudo no deja de ser mero onanismo intencionadamente ciego. ¿Quién te rodea? ¿Cómo? ¿Qué grado de felicidad ves en ellos? ¿Cuánto de sinceridad? ¿Cuánto de adulación? ¿Cuánto de crítica? ¿Qué huellas dejas en ellos? ¿Qué huellas de ellos en ti? ¿Cuánto duran esas huellas? ¿Qué tiempo permanecen junto a ti? ¿Hay sonrisas? ¿Hay llanto? ¿Hay comunicación? ¿Hay silencio? ¿Hay crispación? ¿Hay desahogo?

El que se muestra ante la adversidad. ¿Cómo respondes ante las caídas? ¿Cómo sales del agujero? ¿Cómo reaccionas ante el dolor? ¿Cómo circulas contracorriente? Cuando el viento deja de ir a favor y los aplausos ya no se oyen, cuando tu cuerpo ha dejado de crecer y empieza a resquebrajarse, cuando dejó de ser tu amigo para volverse contra ti.

El que señala el grito del niño: “¡El rey está desnudo!”.

sábado, 3 de mayo de 2014

CRECER

 

Crecer es hacerlo hacia dentro, en densidad humana, en densidad de la vida, aún de la no vivida.

Crecer es empequeñecerse, desprenderse del lastre con el que uno quiso escalar y que arrastra dando tumbos en su historia, su minúscula y fanfarrona historia.

Crecer es quedar reducido a la esencia para poder mirar a los ojos a los que no son nadie y lo son todo, aquellos que te llenan, de los que estás hecho, no mero vacío, hueco fantasmal.

Crecer es hacerlo en el silencio, sobran tantas palabras y faltan tantos gestos, tantos abrazos, tantos besos, tanta mano extendida.

Crecer es ir desmenuzándose en el camino, dándose hasta no quedar nada, desparecer, todo uno en ellos, ir sembrándose, rastros de ti en el crecimiento de otros.

Crecer es asumir que no eres nadie, la piltrafa que puede embellecerte y otorgarte cierta altura moral.